La CFE concentra proyectos de transmisión en corredores industriales y destinos turísticos con creciente demanda eléctrica.
La Comisión Federal de Electricidad (CFE) mantiene una cartera de 83 proyectos de expansión y modernización de la red de transmisión por 89 mil 104 millones de pesos. El anuncio, presentado por su directora general, Emilia Calleja Alor, ante la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados el 6 de noviembre de 2026, apunta a reforzar corredores industriales y destinos turísticos.
Las obras añadirían más de 3 mil 500 kilómetros-circuito de líneas y cerca de 9 mil 700 megavoltamperes de capacidad de transformación. Sin embargo, esas cifras no equivalen todavía a infraestructura disponible para nuevas fábricas, hoteles o viviendas: una parte corresponde a trabajos en proceso y otra deberá superar etapas de construcción, permisos, pruebas y entrada en operación.
La diferencia es especialmente visible en Quintana Roo. Mientras la CFE prepara refuerzos para Cancún, la Riviera Maya y Cozumel, la región ha tenido que considerar generadores temporales a diésel para enfrentar el crecimiento de la demanda. El contraste permite medir el alcance real del programa: no sólo cuántos proyectos se anuncian, sino cuándo comienzan a aliviar una restricción concreta.
Una cartera amplia, pero con distintos grados de avance
Durante la comparecencia, la CFE informó que 35 proyectos de transmisión concluyeron en el periodo reportado, con una inversión de 15 mil 119 millones de pesos. Esas obras incorporaron más de 990 kilómetros-circuito y 3 mil 358 megavoltamperes de transformación, de acuerdo con la información difundida por El Economista.
Los 83 proyectos restantes se encuentran en ejecución, según la exposición retomada por El Financiero. En términos prácticos, esto significa que el monto de 89 mil 104 millones de pesos representa una cartera activa, no un volumen de capacidad que ya pueda contratarse o utilizarse de inmediato.
La propia CFE había comunicado en abril de 2026 otra fotografía del programa nacional: 30 proyectos terminados por 5 mil 644.56 millones de pesos, 47 en construcción por 71 mil 713 millones y 77 adicionales previstos para licitación por 95 mil 63 millones. Las cifras no deben sumarse automáticamente, porque corresponden a cortes y agrupaciones distintas, pero sí muestran que el programa se mueve por etapas y que el universo anunciado cambia conforme avanzan las obras y se incorporan nuevos proyectos.
Para empresas y gobiernos locales, el dato central no es sólo el presupuesto. También importan el contrato adjudicado, el avance físico, la disponibilidad de equipos, los permisos ambientales y sociales, las pruebas de energización y la fecha de operación comercial.
Dos necesidades regionales: industria en el centro y turismo en el sureste
La distribución territorial de las obras revela dos problemas distintos. En el corredor que conecta el noreste con el centro del país, la CFE identificó beneficios para San Luis Potosí, Querétaro, Hidalgo y el Estado de México. El proyecto asociado contempla una inversión aproximada de 12 mil 77 millones de pesos y tiene como fecha prevista el 30 de junio de 2028.
Ese corredor se relaciona con una demanda industrial que puede crecer por nuevas plantas, ampliaciones y procesos de relocalización. La comparación con la Península, sin embargo, tiene un límite: en el centro del país el reto principal es acompañar concentraciones industriales y evitar restricciones en enlaces regionales; en Quintana Roo también pesan el aislamiento geográfico, la dependencia de enlaces específicos y los picos estacionales vinculados con el turismo.
La CFE informó que el 20 de agosto de 2026 el Sistema Eléctrico Nacional alcanzó una demanda máxima de 54 mil 530 megawatts, cerca de 3 por ciento más que el máximo de 2025. Ese crecimiento nacional ayuda a explicar la presión sobre la red, pero no sustituye el diagnóstico local. Un aumento promedio del consumo no se resuelve igual en Querétaro que en una isla conectada por cables submarinos.
Quintana Roo muestra la distancia entre el anuncio y la capacidad efectiva
En Cancún y la Riviera Maya, dos proyectos de refuerzo por unos 7 mil 370 millones de pesos beneficiarían a más de 733 mil usuarios de Benito Juárez, Solidaridad y Tulum. La fecha prevista de terminación es marzo de 2027, según la información publicada tras la comparecencia.
Cozumel representa un caso más complejo. La modernización de su interconexión contempla la sustitución de infraestructura submarina y una inversión cercana a 3 mil 600 millones de pesos. El Gobierno de Quintana Roo informó que el proyecto fue adjudicado el 15 de septiembre de 2026, que incluirá alrededor de 20 kilómetros de cableado y que podría concluir en 2028, después de una ejecución estimada de un año y medio.
El antecedente regional explica por qué esa obra no puede tratarse como una ampliación ordinaria. En mayo de 2026, El Economista reportó que la CFE había ingresado a evaluación ambiental proyectos temporales con generadores a diésel: dos unidades móviles de 50 megawatts para Cancún y un generador de 25 megawatts para Cozumel. La justificación señalaba que entre 2021 y 2023 la demanda de la región Peninsular había aumentado 10.2 por ciento y que la demanda regional superaba aproximadamente en 14 por ciento la capacidad de generación.
La comparación con otras zonas turísticas del país, como La Paz-Los Cabos, Puerto Vallarta o Ixtapa, también debe manejarse con cuidado. La CFE las incluye entre las regiones prioritarias de su programa nacional, pero cada una tiene una combinación distinta de generación local, enlaces de transmisión, crecimiento urbano y estacionalidad. No basta con replicar una solución: se requiere identificar dónde está el cuello de botella.
Qué deberá comprobarse antes de hablar de alivio eléctrico
El primer indicador será la fecha de energización, no la fecha de anuncio. En el caso de Cancún y la Riviera Maya, marzo de 2027 será una referencia para saber si los refuerzos llegan antes de otra temporada de alta demanda. En Cozumel y en el corredor industrial del centro, 2028 será el año decisivo para verificar si la planeación se convierte en infraestructura operativa.
El segundo indicador será la reducción de restricciones. Una línea nueva puede aumentar la capacidad de transporte, pero su beneficio depende de que las subestaciones, transformadores, enlaces de distribución y sistemas de protección estén listos al mismo tiempo. Si una pieza se retrasa, la capacidad anunciada puede quedar limitada.
El tercer indicador será la continuidad del suministro. Para los hoteles, una interrupción implica costos operativos y afectaciones al servicio; para una planta industrial, puede detener procesos y elevar el riesgo de instalar nueva capacidad productiva. Para los usuarios domésticos, la señal más clara será una menor frecuencia y duración de fallas.
La expansión de la CFE es relevante porque la transición energética y el crecimiento industrial requieren más que nuevas centrales. La empresa ha señalado que para incorporar generación renovable también hacen falta transmisión, almacenamiento y respaldo. Esa lectura coincide con el programa oficial de expansión de la Red Nacional de Transmisión, que contempla regiones industriales, turísticas y agrícolas.
Pero el próximo examen será operativo. Si las obras se licitan, construyen y energizan en las fechas previstas, la cartera podrá convertirse en una plataforma para nuevas inversiones y servicios más confiables. Si prevalecen los retrasos o las soluciones provisionales, los 89 mil 104 millones de pesos seguirán siendo una promesa de capacidad futura. El seguimiento tendrá que hacerse proyecto por proyecto, estado por estado y con datos de operación, no sólo con el monto total anunciado.
Fuentes consultadas
- El Financiero, 6 de noviembre de 2026.
- El Economista, 6 de noviembre de 2026.
- CFE, boletín sobre la expansión de la Red Nacional de Transmisión, 20 de abril de 2026.
- Gobierno de Quintana Roo, proyecto de cableado submarino para Cozumel, 17 de septiembre de 2026.
- El Economista, medidas temporales de generación en la Península, 17 de mayo de 2026.



